Conciencia

El término conciencia permite dos acepciones claramente diferenciables. Por un lado hace referencia al conocimiento vago que cada individuo tiene de la realidad, por el otro sirve para aludir a las reglas morales y a la capacidad de las personas para discernir entre lo que está bien y lo que está mal.

La conciencia nos permite ubicarnos en la realidad y reflexionar en torno a ella, buscando nuevas formas de entender y experimentar la vida. En ese sentido podemos hablar por ejemplo de la conciencia de clase (el sentido de pertenencia a un grupo social), conciencia errónea (la falsa percepción de la moralidad que puede llevar a un individuo a tomar por justo o bueno lo que no lo es) o de conciencia limpia (sensación que tiene un individuo de haber obrado correctamente aunque los demás afirmen que no ha sido así).

En la psiquiatría la conciencia hace referencia al conocimiento inmediato que un individuo tiene de sus actos y del mundo, y es el resultado de una serie de características genéticas en combinación con las experiencias. En otras palabras podría definirse como el estado cognitivo que nos permite interpretar el mundo y asociar los estímulos que nos emite de una forma determinada; para ello nos valemos de los sentidos, en conexión con el ambiente y la realidad.

Diferencias entre conciencia y consciencia

Es importante señalar que aunque los términos conciencia y consciencia suelen utilizarse de forma indistinta, cada uno posee un auténtico significado. Intentaremos abordar aquí los matices que existen entre ambas. No obstante, hay que estar muy atentos porque en ocasiones sí pueden resultar intercambiables.

Si queremos hacer referencia a la capacidad para analizar la realidad y posicionarnos en ella lo más correcto es utilizar la forma consciencia. Por ejemplo: “Mi padre no tiene consciencia del daño que me ha causado”. Cuando queremos referirnos a la capacidad para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, es decir, sobre lo que es moral y lo que no, debemos usar el término conciencia. Ejemplo: “Vivimos en una sociedad que carece de conciencia ambiental”. Sin embargo, cuando hablamos de la percepción del mundo podemos utilizar cualquiera de las dos, aunque generalmente se recomienda, y se suele optar, por la grafía sin ‘s’, es decir, conciencia.

Podríamos concluir diciendo que mientras la conciencia es la capacidad física y psicológica para escrudiñar el mundo, la consciencia es la que nos permite analizar los estímulos que esa realidad nos ofrece y entender cuál es nuestro lugar en dicho entorno. Además, esta capacidad nos permite discernir si las cosas que observamos en esa realidad están de acuerdo con nuestros valores morales o no.

Sinónimos de conciencia

moralidad, percepción, reflexión

Antónimos de conciencia

inconsciencia, desmayo, insensatez